La Administración de Justicia como palanca de crecimiento económico

Fernando Díaz Pérez

La crisis iniciada en el año 2008 ha encontrado a nuestro país inadecuadamente preparado para afrontarla. Más larga y profunda de lo esperado, está haciendo aflorar buena parte de las ineficacias de nuestro sistema. Y lo que es peor, las perspectivas económicas que se auguran desde los principales organismos internacionales son igualmente lúgubres: Un déficit público del -6,8% y del -6,3% para el 2012 y 2013 respectivamente y una evolución del PIB para el mismo periodo del -1,7% y del 0,3%, acompañados de un déficit estructural que rozará el 80% en el presente año, lo que otorga al Gobierno un margen cada vez menor para reducir los gastos corrientes1 .

Lo que es cierto para el conjunto de las instituciones del Estado, no lo es menos en el caso de la Administración de Justicia, mal preparada para enfrentarse a los nuevos retos económicos.

Durante el largo periodo anterior de crecimiento económico, la eficiencia y la eficacia de la Justicia no han recibido apenas atención. Posiblemente la explicación es simple: mientras una economía está creciendo al 3% o 4% anual, el coste de oportunidad económico generado por una justicia ineficiente no se hace evidente o de hacerlo, no se manifiesta como una prioridad inaplazable. Pero una vez que la crisis llega y el crecimiento se reduce, las ineficiencias derivadas de nuestro sistema de justicia cobran especial relieve.

Adicionalmente no puede sorprender que un importante deterioro económico conlleve un apreciable aumento de los conflictos jurisdiccionales. Los datos del propio Consejo General del Poder Judicial muestran claramente el incremento espectacular de la litigación asociada a los impagos y los incumplimientos que se han venido produciendo desde comienzos de 2008: los juicios monitorios (esencialmente facturas impagadas) han crecido más del 60%; los cambiarios (efectos impagados) se han elevado más del 90%; las ejecuciones hipotecarias (afortunadamente todavía no masivas) se duplican cuanto menos; los despidos se elevan casi un 50% y la litigación general también ha aumentado este año pasado en más de un 15%. A modo de ejemplo, la Administración de Justicia de la Comunidad de Madrid, que soporta aproximadamente un tercio de la litigiosidad nacional, registró en los años 2010 y 2011 incrementos superiores al 50 % en los casos tramitados en los juzgados de lo mercantil y del 16,8 % en el orden Social2

La acumulación de asuntos y la tardanza consiguiente en obtener resolución judicial, parece convertirse en un incentivo para buscar los modos de incumplir y retrasar los pagos, lo que ralentiza adicionalmente la renta disponible, el consumo interior3 y los ingresos tributarios asociados, estrangulando más los ya reducidos presupuestos públicos. Que el proceso de modernización de la Administración de Justicia es la asignatura que hemos pospuesto colectivamente es algo tan reiterado que se ha convertido en ese tipo de lugar común que comienza a tener el descrédito de lo largamente anunciado y pospuesto.

Pero la necesidad y la naturaleza de las reformas anunciadas desde hace años siguen en plena vigencia: Cambios en las desfasadas plantas judiciales, modificaciones imprescindibles en procedimientos obsoletos e inyección de medios materiales y personales que sitúen finalmente en el siglo veintiuno al único poder del Estado que sigue manejando herramientas tecnológicas inadecuadas, en contraste con los sistemas de la Hacienda Pública, el Catastro o la Tesorería General de la Seguridad Social, por sólo citar algunas de las más conocidas.

Tanto el programa de simplificación administrativa inspirado por el “Doing Business” del Banco Mundial4 , como la introducción de la evaluación de impacto en la elaboración de leyes y otras normas (desde el “Regulatory Impact Assessment” al “Standard Cost Model”5 para calcular los costes administrativos) han pasado desapercibidas para nuestra Justicia.

Incluso los informes del CEPEJ (Council of Europe for the Efficiency of Justice6 ), han merecido poca atención, a pesar de que señalan con claridad que la justicia española tiene problemas serios de eficiencia y de eficacia.

El desinterés político y social acerca de la relación entre la economía y las instituciones judiciales en España, han sido más que evidentes, tanto en el plano estatal, como en el de las diferentes comunidades autónomas.

Esta falta de visión contrasta sorprendentemente con la actividad de algunos nuestros vecinos más próximos. En Francia, las fuertes críticas del “Doing Business” al modelo francés llevaron a la creación, en la pasada década, de grupos de trabajo dentro de la administración pública sobre los fundamentos económicos y empresariales del diseño institucional de la justicia. En Portugal y en Italia, se crearon agencias especiales con la finalidad de desarrollar las recomendaciones del Banco Mundial en materia de simplificación administrativa y evaluación legislativa7.

Estas iniciativas de los gobiernos francés, italiano y portugués han tenido sus detractores. No todas han tenido el éxito que sus impulsores anhelaban, pero es indudable que en los últimos años la inoperancia de la justicia ha generado atención y ha preocupado su impacto económico en los estados más próximos a nuestro entorno, mas sorprendentemente, no en el nuestro.

Una ventaja tiene sin embargo nuestro retraso: la posibilidad de aprender de los errores de los otros. Sabemos por experiencias ajenas de políticas que no producen los resultados deseados. Podemos beneficiarnos de lo que ha sucedido fuera de nuestras fronteras y tratar de implementar sólo aquellas reformas que consideremos más adecuadas para garantizar una justicia más eficiente.

Los estudios disponibles de los principales organismos internacionales arrojan un impacto promedio asociado al incremento en la seguridad jurídica de un 15 % del PIB y del 1,5 % del PIB en materia de incremento en la eficiencia de los procesos. El caso español está más inscrito es este último, arrojando la resolución del problema existente una previsión de crecimiento económico que podemos valora en la nada despreciable cifra de 16.000 millones de euros, un 2,2 % de nuestra deuda actual8

___________________________________________________________________________

1 Fuente: Fondo Monetario Internacional. Perspectivas nacionales 2012-2013 (25 de enero de 2012

2 http://diariodenoticias.laley.es/ (20/01/2011)

3 “La justicia dato a dato”: años 2009 y 2010. Autor: Consejo General del Poder Judicial (España). Sección de Estadística Judicial.

4 “Doing Business 2012” (Measuring Business Regulation). The World Bank. (http://www.doingbusiness.org/), (IFC) International Finance Corporation 2012 (http://www1.ifc.org/wps/wcm/connect/corp_ext_content/ifc_external_corporate_site/home)

5 “Standard Cost Model 2012”. The Standard Cost Model (SCM) is designed to measure administrative costs for businesses incurred when complying with information and reporting obligations contained in national regulation.

6 The European Commission for the Efficiency of Justice and evaluation of legal systems (Council of Europe). Working party CEPEJ-GT1 (France, Netherlands, Poland, UK, Portugal, Italy, Romania, Croatia) and the World Bank (Observer), Starting point paper ‘evaluating judicial systems: a balance between variety and generalisation’ (2003), Development of the draft pilot-scheme, Test-round in 2003 with the countries participating at CEPEJ-GT1, Adoption of the final report in December 2004 and Conference and presentation of the report in May 2005 The Hague.

7 Development Policy and Development Economics: An Introduction Handbook of Development Economics, Volume 5, 2010. Dani Rodrik, Mark R. Rosenzweig.

8 PIB español: 1.070.212 millones de euros. Deuda de España: 706.340 millones de euros (66 % del PIB). Fuente Eurostat, febrero de 2012.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s