Análisis de la e-salud en España (II)

informe_e-Salud_II_iecisaBLOGMiguel Ángel Montero, Director de Sanidad y Servicios Sociales en Informática El Corte Inglés.

En el post “Análisis de la e-salud en España (I)” de la semana pasada hablaba sobre el informe “Análisis de la eSalud en España” (2014) presentado por AMETIC. En él hacía hincapié en los motivos que han impulsado para la realización de dicho informe y explicaba el primero de sus capítulos sobre aspectos generales de las TIC.

En esta segunda parte recojo el resto de capítulos del informe que hacen referencia a las TIC aplicadas al ámbito de la salud.

En el segundo capítulo, “Inversión TIC dentro del sector sanitario”, hay que destacar lo siguiente:

El gasto sanitario público creció en España del 2000 al 2009 a un ritmo medio de más del 6%. En el año 2012 el gasto fue de 63.446 millones (Eurostat) y se redujo un 5% según presupuesto, es decir cifras del 2007.

España invierte en sanidad actualmente el 6,15% de su PIB o lo que lo mismo unos 1350 euros por habitante, por debajo de países de nuestro entorno (aproximadamente el 9%).

El gasto TIC en la Administración General del Estado se sitúa en un 3.87% de su presupuesto, mientras que en sanidad (MSSSI +CCAA) está en el 1,19%. En otros sectores equivalentes como banca o seguros la cifra es del 2,8%

Concluimos que a pesar de reconocerse como una herramienta fundamental en la optimización en el sector salud, la e-salud no está jugando el papel que se les presupone. No obstante, a pesar de una escasa inversión nuestro país ha conseguido importantes hitos, lo que indica la profesionalidad, el conocimiento y la colaboración entre la industria y sector sanitario. Como ejemplo resaltar que 20 millones de españoles tienen ya HCE o que el 70% de prescripciones médicas son electrónicas.

Es necesario a nuestro juicio volver a la senda de la inversión en e-salud, porque como indicaba anteriormente tenemos nuevos retos a los que tenemos que dar respuesta y las TIC son una herramienta fundamental. Quedan proyectos por finalizar (receta, HCE, telemedicina) y otros por comenzar (nuevos modelos asistenciales a pacientes crónicos, autocuidados, pacientes expertos…). Además las tecnologías móviles van a empujar al sector sanitario a dar respuesta a la petición de los ciudadanos de una sanidad digital y conectada.

Tercer capítulo “Evaluación de la implantación TIC en el sector sanitario”

En este tercer capítulo se analiza como ha sido la implantación de las TIC en el sector sanitario y como ha sido la evolución en los últimos años. Igualmente hacemos una reflexión sobre la necesidad de pensar en metodologías e indicadores para medir la marcha de los distintos proyectos relacionados con la e-salud.

La percepción es que la implantación ha sido muy relevante, contribuyendo a una transformación del sector sobre todo entre los años 2002 (transferencias) y 2009 (crisis). El despliegue de la HCE y la receta electrónica son buenos ejemplos de ello. No obstante hay retos pendientes para dar respuesta a las nuevas necesidades asistenciales. La continuidad asistencial es uno de esos retos (relacionado con el aumento de los pacientes crónicos).

El futuro de las TIC en sanidad según los analistas (IDC y Gartner) pasa por seguir desarrollando soluciones de la e-Health y la emergente aparición de la m-Health.

Segundo bloque “Evaluación de la tecnología sanitaria” (TIC + Tecnología médica).

Es la industria la primera interesada en que se evalúen los resultados de los proyectos. En un sector, como el sanitario caracterizado por la toma de decisiones en base a resultados y evidencias objetivas en el caso de las TIC no han sido evaluadas de igual manera. Probablemente porque no formaban parte de los procesos asistenciales.

Existe consenso, al menos en la industria en que la evaluación de las TIC en sanidad es necesaria y aporta valor. Es verdad que no se pueden evaluar con metodologías tradicionales como los ensayos clínicos. Se necesitan aplicar criterios tecnológicos, además de los de impacto en la práctica clínica y resultados de salud. Sin olvidar el retorno de las inversiones sostenido en el tiempo.

Apuntamos para este proceso a especializar a las agencias de evaluación de tecnología sanitaria que en la actualidad existen.

En cuanto a los aspectos relacionados con las metodologías e indicadores para medir los resultados en los proyectos de e-salud se recogen diversos grupos de indicadores que pudieran ser útiles en la evaluación de las TIC en sanidad para que se produzca un debate sobre estos, u otros indicadores, que permita medir lo que estamos haciendo.

Cuarto capítulo: “Casos de éxito y evidencias de la implantación de las TIC en el sector sanitario”

Análisis pormenorizado de algunos de los proyectos más representativos de la e-salud, así como los beneficios que han supuesto a los Sistemas sanitarios donde se implantaron. Historia Clínica electrónica, receta electrónica y telemedicina forman parte de este capítulo.

Quinto capítulo: “Medidas para incentivar la implantación de las TIC”

En este capítulo se analiza cómo ha sido la inversión en el sector y como se puede incentivar ésta. Además de la inmersión digital que actúa como “driver” social creemos que la eliminación de barreras legales o el fomento de su uso entre profesionales pueden favorecer la implantación de las TIC en sanidad

Sexto capítulo titulado “Modelos de contratación de las TIC en sanidad”

En este último capítulo se analizan los modelos de contratación y como en la actual coyuntura se deberían potenciar nuevas formulas: colaboración público-privada, compra pública innovadora… Pagos por uso o acuerdos vinculados a resultados que pueden convertirse en fórmulas alternativas que nos den la posibilidad de seguir avanzando en la implantación de la e-salud.

No se trata de voluntarismo o de hacer de la e-salud un escaparate donde enfoco a mis “clientes”. Es tiempo ya de reconocer que la e-salud debe incrustarse en los procesos asistenciales de las organizaciones sanitarias. No es posible continuar dando a la e-salud un trato menor si de verdad hemos descubierto su potencial para mejorar la gestión tanto clínica, asistencial, de los procesos, del autocuidado o vida saludable en una sociedad que se siente digital y reclama una respuesta al modo en el que quiere ser atendido.

Necesitamos mejorar nuestro ratio TIC frente al gasto sanitario global y debiéramos fijarnos en como lo hacen y lo que han conseguido los países de nuestro entorno.

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