¿Se puede desarrollar el sector de los drones regulándolo con “Leyes de Bandera Roja”?

regulacion_drones_iecisaBLOGIgnacio Durán Boo, responsable de innovación y oferta estratégica en el ámbito de la información geográfica en Informática El Corte Inglés.

En la década de los 60 del siglo XIX unas extrañas máquinas empezaron a circular por el Reino Unido. Podían transportar a varias personas, eran ruidosas, lanzaban humos y lo que era más sorprendente, ¡no necesitaban animales que tirasen de ellos para moverse! De manera inmediata las autoridades, deseando proteger a sus ciudadanos del peligro evidente que suponía este nuevo invento, -que podía rodar hasta los 30 km/hora-, decidieron que había que controlarlo. Puestos a ello sin demora aprobaron en 1865  la “Red Flag Act”, o “Ley de la Bandera Roja”, que “puso orden” en el tema. Como no podía ser de otra forma  esta Ley introdujo numerosas obligaciones que deberían cumplir quienes utilizasen tales máquinas, destacando una regla especialmente llamativa: cada vehículo debía estar “tripulado” por tres personas, debiendo una de ellas caminar varios pasos por delante ondeando una bandera roja para advertir a peatones y animales del peligro que se aproximaba.

Ni que decir tiene que tanta protección pronto se demostró incompatible con el nuevo invento, -que corría bastante más y durante más tiempo que cualquier persona-, por lo que dicha ley tuvo una vida corta.

Casi 150 años después, el 5 de julio de 2014, el Boletín Oficial del Estado publicó el Real Decreto-Ley 8/2014 (ver pdf, 9.38Mb), por el que, de forma urgente, se regulan las operaciones con drones (ahora hemos de llamarlos RPAS, un acrónimo antipático por su difícil pronunciación). En una entrada anterior de este blog comentamos en detalle el contenido de esta norma (“Permiso de vuelo” para los drones: el Gobierno define los criterios para su uso profesional). Al regular la operación con drones entre 2 y 25 kilos se exige, entre otros muchos requisitos y obligaciones, que la operación se realice dentro del alcance visual del piloto, -es decir, que ha de poder ver directamente el dron en todo momento-, y a una distancia de éste no mayor de 500 metros.

¿No está la norma tan ajena a las capacidades técnicas de un dron, como lo estaba  la “Ley de la Bandera Roja” respecto a las posibilidades que ofrecían los automóviles?

Si además sumamos la prohibición de volar de noche y sobre zonas habitadas o aglomeraciones de personas al aire libre, que también establece la norma citada, es obvio que el campo de aplicación de los drones más comunes (entre 2 y 25 kilos) es, hoy por hoy, muy limitado. Su uso queda restringido a actividades que puedan realizarse en áreas rurales o forestales, y en un círculo de 500 metros de radio, sin superar los 120 metros de altura.

Como integradores de distintas tecnologías, en Informática El Corte Inglés estamos estudiando la manera de aplicar las innovaciones que nos ofrecen los drones a nuestra cartera de soluciones. Resultan sumamente atractivas sus posibilidades en todo lo relacionado con la captura de imagen -visible, térmica o hiperespectral- y como soporte de actividades relacionadas con temas tales como la generación de cartografía, inspección y vigilancia de infraestructuras lineales (cables, tuberías, carreteras, vías, etc.) y otras infraestructuras críticas, control medioambiental, de cultivos, etc. Sin embargo hemos de admitir que, en el momento actual, muchos de estos usos no pueden ejercerse conforme a la legalidad vigente. La alternativa, ofrecer servicios fuera del marco legal, no es desde luego aceptable.

No es posible comentar en detalle en este blog todas las exigencias y limitaciones que establece la vigente normativa, y que van más allá de las ya citadas. A título de ejemplo, y dependiendo de cada tipo de dron, será necesaria la comunicación previa de la operación o en su caso la declaración responsable, la inscripción en el registro de matrícula de aeronaves, el certificado de aeronavegabilidad, la placa de identificación, realizar la operación fuera de espacio aéreo controlado, que las aeronaves cuenten con sistema de posicionamiento, la previa emisión de un tipo de notificación específica, disponer de documentación de la aeronave, tener un manual de operaciones, realizar un estudio de seguridad de la operación en concreto, acreditar vuelos de prueba del modelo, contar con elementos de protección contra interferencia ilícitas, etc.

Todo ello además de contar con el correspondiente seguro de daños a terceros, ajustado a la específica normativa europea,  y de tener que ser pilotado por el titular de la correspondiente licencia de drones, que cuente con el adecuado certificado médico y, en su caso, con el documento expedido por el fabricante de la aeronave acreditando el conocimiento del equipo.

Es evidente que la regulación no es caprichosa y obedece a la preocupación de las autoridades, que han de velar porque que el uso de drones no afecte a otras actividades y derechos que deben ser protegidos, entre los que destacan tres:

  • La protección de datos, cuando se graban imágenes de ciudadanos en la calle.
  • La ordenación del uso del espacio radioeléctrico, especialmente en zonas donde las interferencias pueden ser causa de accidentes, como es el caso de aeropuertos.
  • Y la seguridad, entendida tanto en lo referente a accidentes, -caída, colisión con otras aeronaves, etc.-, como a evitar su utilización con fines criminales. ¿Es imaginable, con los niveles actuales de alarma que existen en las sociedades occidentales, que decenas de drones puedan sobrevolar libremente nuestras ciudades con paquetes de contenido desconocido?

Estamos pues ante un problema de solución compleja, puesto que es evidente que los drones han venido para quedarse, y que la mera aprobación de normas restrictivas con vocación de “Leyes de Bandera Roja” no va a limitar su expansión. En este escenario, ¿qué se puede hacer para facilitar el desarrollo del sector profesional de los drones, protegiendo al mismo tiempo los escenarios antes citados?

Por el momento, lo que parece estar haciendo la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), a través de un Proyecto de Real Decreto que no acaba de ver la luz, es precisar el alcance de estas limitaciones, en función de la masa máxima de despegue. De esta forma, las aeronaves de menos de 25 Kg. no necesitarán inscripción en el Registro de Matrículas de Aeronaves Civiles ni la obtención del certificado de aeronavegabilidad. Asimismo, las aeronaves de menos de 10 Kg. podrán operar sobre aglomeraciones de edificios en ciudades y pueblos, y sobre reuniones de personas al aire libre, siempre que se encuentren dentro del alcance visual del piloto, a una distancia horizontal máxima de 100 metros y a menos de 120 metros de altura.

Es importante también la previsión que contiene el proyecto de Real Decreto de levantar la limitación de la operación dentro del alcance visual del piloto, cuando se trata de equipos  de mayor peso, -entre 25 y 150 Kg-, que cuenten con sistemas para detectar y evitar a otros usuarios en espacio aéreo y así se acredite en el correspondiente certificado de aeronavegabilidad.

En definitiva, parece que la próxima norma sigue el mismo esquema regulatorio, pero con algunas excepciones que introducen mayor flexibilidad. Mientras tanto, el desarrollo del sector se ve fuertemente limitado. Crece el número de escuelas acreditadas para titular pilotos, así como la lista de empresas que se inscriben en el “Registro de Declaración Responsable de Operador de Aeronaves RPA,s”, pero no se despejan los principales escollos que entorpecen el uso generalizado de esta tecnología, escollos que, como venimos indicando, son sobre todo legales y no técnicos.

Mientras tanto, la integración definitiva de los drones en los procesos productivos que desarrollan empresas y administraciones se ralentiza.

Un pensamiento en “¿Se puede desarrollar el sector de los drones regulándolo con “Leyes de Bandera Roja”?

  1. Pingback: Geotecnologías y Derecho geoespacial: allí donde hay territorio, hay Derecho | innovaciónactiva

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s