Transformación Digital y el síndrome de Zemeckis

zemeckis_iecisaBLOGJosé Luis García de la Iglesia, Dirección Digital Business & Innovation SdN en Informática El Corte Inglés.

El pasado 21 de octubre quedó atrás la fecha en que Marty Mcfly viajó al futuro en su DeLorean, en la película de R. Zemeckis “Regreso al Futuro 2.” (1989).

Esta paradoja en el tiempo muestra una visión simpática del futuro en cuanto a la forma en que se presenta “nuestro ya pasado” tecnológico. Ya no nos sorprende, y hasta nos resulta familiar, la forma en que Mcfly interactúa con el televisor, el pago de una carrera de taxi utilizando un dispositivo móvil, el rudimento de una tableta, o incluso el interfaz de realidad virtual ampliada que se presenta en el film, y algunos otros gadgets que aparecen en la película que existen pero no tienen un uso cotidiano todavía.

En medio del bombardeo mediático que ha supuesto este aniversario, y el despliegue publicitario de marcas lanzando productos conmemorativos intentando atraer la atención del público, se han escrito miles de líneas contrastando las “predicciones” de esta película de los ochenta con nuestra Era Digital presente.

Lo que ha pasado por alto a los medios es que Nuestra Era Digital no es el retrato de un mundo futuro visto con ojos del pasado. Al igual que sucedió con los cavernícolas de “Los Picapiedra” (Hanna Barbera 1960) donde Pedro Picapiedra desarrolla su existencia en un mundo jurásico con una forma de vida igual a la clase media trabajadora de los EE.UU en los 60), o los futuristas “Jetsons” (Hanna Barbera 1962) que presentan la forma de vida del 2062 en una sociedad igual a la época de su creación, la película de Zemeckis presenta los mismos valores y sociedad en un espacio temporal distinto (el futuro visto desde 1989), en un mundo igual pero “más moderno”. Nuestra Transformación Digital rompe con ese paradigma.

No obstante, no sería justo reprochar al guionista de “Regreso al Futuro 2” por su “falta de visión” cuando supo prever innovaciones tecnológicas que hoy son de uso común, y no la transformación digital de la realidad social actual, cuando grandes entidades y corporaciones del hoy intentan mantener su negocios en un mundo estático que se extingue a cada minuto que se convierte en pasado. Es el síndrome de Zemeckis. Las empresas se debaten entre el miedo a fenecer en manos de las over-the-top o nuevos jugadores si no se “digitalizan”, y la frustración de no poder cambiar la estructura pesada que sustenta sus negocios “tradicionales”, mientras buscan a su nuevo CDO (Chief Digital Officer).

Sintomatología:

Miedo. Una idea puede dejarnos fuera del mercado. Las ideas son el motor (esto siempre ha sido así). La diferencia es que hoy la tecnología se ha simplificado y acelerado su materialización. La tecnología, cada vez es mejor, más barata, más accesible, y lo que es más importante, con un alcance universal. La visión del negocio es el driver, y las dispositivos móviles y las comunicaciones hacen el resto.

Vértigo: Una falta de visión, o una lectura equivocada del impacto de determinadas tendencias nos puede dejar fuera. Que se lo pregunten a Nokia o a Kodack. Este vértigo, en casos extremos podría producir parálisis por el análisis.

Resistencia a evolucionar a escenarios digitales: Estructura pesada, cara, y poco proclive al cambio. Procesos de negocio complejos. Fuertes regulaciones locales, en una economía global digitalizada.

Sentimiento de Obsolescencia: Dificultades para compaginar el modo tradicional de estudio, planificación y puesta en marcha de nuevas iniciativas, con time-to-market corto que no permite cubrir los procesos de innovación “tradicionales.”

La cura:

Capital Humano: El centro de la Transformación Digital son las personas. Nuestras organizaciones están llenas de ellas. La captación y la gestión del talento es un “must” al movernos en el mundo de las ideas y del conocimiento. Toda estrategia Digital debe tener en cuenta al Cliente y al Empleado. Muchas organizaciones ya hacen esto desde hace años con éxito (Google). ¿Por qué no probar nuevos modelos que funcionan? Las empresas han de dotarse del mejor capital humano, y han de ser capaces de gestionar el talento.

I+D: Ningún modelo de negocio “inimaginable” es inviable. Paradójicamente Uber es la mayor compañía de taxis del mundo y no tiene ni un solo vehículo, Facebook es la número uno en el negocio de contenidos y no tiene ni un solo contenido, Airbnb es la primera empresa de hospitality del mundo y no tiene ni un solo hotel. Todos nacieron como una idea. Hasta las grandes corporaciones más tradicionales tienen capacidad y medios (por cierto mucha más capacidad y muchos más medios), para crear, patrocinar (incluso adquirir) e implementar nuevas ideas de forma rápida. Y hacerlo de forma controlada,  a la par que se evolucionan las fórmulas “tradicionales” que hicieron de sus negocios un éxito.

Mientras combatimos el Síndrome de Zemeckis, tenemos que tener presente las siguientes ideas que pueden contribuir a mantener la moral alta:

Idea 1. Es sano entender que el mundo es endiabladamente cambiante, pero también las organizaciones y las personas lo son. Personas y organizaciones no viven ajenas a su entorno. La falta de adaptación en si puede ser una amenaza, pero la adaptación también es una necesidad al formar personas y empresas parte de un ecosistema.

Idea 2. El mundo digital no es mejor. Es digital. Los negocios no son “tradicionales” o “digitales”. Son buenos o malos negocios. Todos los días hay nuevas oportunidades de mejorarlos.

Idea 3. El mundo no es digital o no digital. El mundo no es binario, es híbrido. En nuestra realidad digital coexisten muchas realidades, las digitales y las que no lo son. Un entorno híbrido es un caldo de cultivo realista para una adecuada gestión del cambio. No todo ha de ser disruptivo.

Idea 4. La realidad es colaborativa. Ante el bombardeo de start-ups. Tenemos que estar preparados para entender. Empresas e iniciativas (por ejemplo las Fintech) pueden hacer determinadas cosas más barato, más rápido, y más simple ¿Por qué no pueden ser socios potenciales? El mayor banco digital en España, ING, no tiene una red de cajeros automáticos propios, y sus clientes se benefician de las dos redes de cajeros más importantes del país. El mundo digital es colaborativo. Cada uno debe aportar su valor y sumar desde la autenticidad.

Idea 5. La autenticidad en los negocios enlaza directamente con esta última idea. Explorar cuales son nuestros valores y qué es lo que se aporta al negocio es fundamental. Todos los negocios han de ser auténticos (los “tradicionales” y los digitales). Estamos en la era del Cliente Digital informado. El individuo consume información de productos y servicios a través de su propia experiencia, y la de los demás. Si nuestro negocio es auténtico, el Cliente Digital lo va a legitimar, y lo que es más importante, lo va a prescribir. Podemos incluso ser más eficientes vendiendo si se entiende este paradigma.

Si alguien quiere vivir un ejemplo más de como la era digital ha cambiado el mundo, le recomiendo que vea “Regreso al Futuro 2” con un grupo de niños de entre 9 y 12 años. Ellos no tienen el Síndrome de Zemeckis.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s