Geosoluciones para banca: de la bancarización por saturación, a la bancarización de precisión.

geosoluciones_banca_iecisaBLOGIgnacio Durán Boo, responsable de innovación y oferta estratégica en Catastro y Geosoluciones en Informática El Corte Inglés.

La expansión de soluciones basadas en servicios de geolocalización y geoanalítica está sobrepasando los sectores que de forma tradicional eran usuarios de información geográfica, para llegar con fuerza a otros ámbitos tradicionalmente ajenos a estos datos. Conscientes de que “todo pasa en alguna parte”, también a las entidades financieras les ha llegado ya el momento de apostar por la integración en sus procesos de herramientas de gestión basadas en el territorio. Este incremento del interés por la información geográfica se basa en tres grupos de razones, que conjuntamente forman “la triada de la información geográfica al servicio de la gestión bancaria”.

  • El primer grupo de razones se basa en que, en contra de lo que algunos pronosticaron en el pasado, la oficina bancaria, -o mejor dicho, la “nueva oficina bancaria”-, es un servicio con mucho futuro. La proximidad territorial, – al domicilio o al trabajo-, sigue siendo una de las principales razones que determinan dónde abren sus cuentas y donde buscan servicios los nuevos clientes. Además, esta proximidad territorial será un criterio diferenciador que irá en aumento en España en los próximos años, con una población cada vez más envejecida y que buscará un mayor contacto humano, que no podrá ser sustituido por la banca digital o telefónica.
  • El segundo grupo de razones es, al mismo tiempo, consecuencia de una suma afortunada de tradición e innovación. La identificación del territorio, entendido como lugar físico donde se realiza el negocio o se presta el servicio, está en los genes de toda la actividad comercial y específicamente de la bancaria, a través del concepto de “plaza comercial”. Tradicionalmente los servicios tenían distintos costes o tiempos de prestación de servicios según se realizaran en la misma o en distinta plaza. Lo que permite ahora la tecnología es incrementar el valor de este concepto, innovándolo. Como consecuencia, ahora resulta posible pasar del ámbito tradicional, que asocia “plaza” a una ciudad, a una nueva visión del concepto, mucho más preciso y potente, que nos permitiría vincular cada operación a una coordenada geográfica específica y a un momento exacto. Con ello se puede definir la cobertura de cada servicio, estimar sus costes y detallar sus tarifas para cada punto distinto de la ciudad y para cada distinto momento del día.
  • Finalmente, el tercer grupo de razones nace de la propia evolución de los servicios digitales, que encuentran como límite último el hecho objetivo de que el ser humano está, vive y actúa sobre el territorio. Se pueden desarrollar al máximo los servicios digitales, pero finalmente aparecerá la constancia de que cuanto más los utilizamos, más necesario resulta situarlos en un territorio concreto. Esto lo han entendido muy bien los responsables de los modelos tributarios nacionales, que trabajan activamente por “territorializar” a efectos tributarios el comercio electrónico, como única forma de que no se destruya el sistema impositivo, y con ello el modelo de ingresos que sostiene a los Estados.

Ahora bien, todas estas razones pasan por revisar en profundidad la relación que se estableció entre la banca y el territorio en los últimos años. Como es sabido, España tiene uno de los ratios más altos de sucursales en relación con el número de habitantes, situación que se ha hecho especialmente llamativa con los distintos procesos de fusión, que han generado que en grandes ciudades no sea infrecuente encontrar dos sucursales situadas a corta distancia entre sí. Además el país se ha llenado de cajeros, y los terminales de punto de venta (TPV) funcionan en casi la totalidad de los comercios. Estamos, sin ninguna duda, ante un modelo ya superado de bancarización por saturación que no es coherente con una estructura nueva de banca eficiente.

La mera reducción del número de oficinas no será ni la última ni la mejor solución para esta situación. Se han de poner en práctica distintas opciones que nos lleven a una bancarización de precisión”, en la que sucursales y cajeros se sitúen en el territorio siguiendo un modelo basado en el perfilado y segmentación de mercados y clientes en su área territorial de influencia, lo que debe permitir definir con máximo detalle la actividad óptima que ha de desarrollar la sucursal, así como los recursos humanos asignados y  sus costes de mantenimiento.

Esta misma idea, basada en potentes herramientas de geoanalítica, que pongan en relación los Sistemas de Información Geográfica y los instrumentos de Big Data ya disponibles, puede aplicarse también a la totalidad del negocio bancario, lo que permitirá mejorar sustancialmente la eficiencia en actividades tales como el análisis y control de riesgos en el mercado hipotecario, la administración de las carteras de inmuebles en venta, la gestión de activos inmobiliarios propios, y otras actividades críticas para el negocio en las que el geomarketing bancario  puede ser de gran utilidad.

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