El valor del Additive Manufacturing

additive_manufacturing_iecisaBLOGJordi Florenza Vega, Digital Business and Innovation Manager en Informática El Corte Inglés.

El Lean Manufacturing orienta su filosofía hacia la búsqueda de valor a partir de la eliminación de desperdicios, la disminución del tiempo entre el pedido del cliente y el envío del producto, la mejora de la calidad, el aumento de la productividad y la reducción de costes. A priori, nada que no nos planteemos constantemente. El problema está en cómo conseguirlo.

Los dos drivers más importantes en la obtención de valor son la reingeniería de procesos y el uso de la tecnología. Los conceptos de Lean se aplican en los procesos de la empresa y se apoyan en la tecnología para conseguir mayor eficacia y eficiencia en este rediseño. Por ejemplo, una manera de garantizar suficiente agilidad en la localización y salida de órdenes de producción es el uso de sistemas de monitorización que permitan conocer la entrada, el grado de avance y la salida de flujos de trabajo. Esta evidente y sencilla medida tecnológica implica obtener mejoras en los cinco conceptos básicos anteriores.

Soluciones tecnológicas de este estilo llevan implantadas en la industria desde épocas pretéritas. Pero, para obtener un valor diferencial no basta con aplicar alguna de ellas, es necesario hacer un repaso completo de todos los procesos de la empresa y adoptar medidas integrales.

Additive Manufacturing

En algunas ocasiones aparecen tecnologías que permiten obtener importantes ventajas competitivas sin necesidad de invertir grandes esfuerzos en analizar y rediseñar procesos de arriba abajo. Es la misma tecnología la que obliga automáticamente a modificar la operativa. Y una de estas tecnologías es el Additive Manufacturing. Mediante la fabricación aditiva se crean nuevos productos de alta complejidad estructural, con nuevas peculiaridades, generando menos residuos y ajustando más, los tiempos de fabricación y entrega al cliente.

La gran industria lleva tiempo utilizando estas técnicas de fabricación pero han sido constantes mejoras relacionadas con esta ciencia las que están justificando y extendiendo su uso a empresas de menor magnitud. Gartner posiciona los materiales de impresión 3D como una de las diez tendencias tecnológicas estratégicas de 2016. Los diferentes materiales que existen a día de hoy, son una excusa más, que hace indispensable conocer las múltiples posibilidades que atañen a la impresión 3D.

El futuro depende y dependerá de las tecnologías de impresión 3D en todos los aspectos de nuestra vida. Desde productos de consumo hasta las casas en las que vivimos. Por ejemplo, se puso en marcha este pasado mes de abril la Dubai 3D Printing Strategy, una iniciativa nacional que tiene la intención de explotar los beneficios que presenta la impresión 3D para añadir valor a su sociedad y diversificar su economía más allá del negocio que genera el petróleo y el gas natural. Es un proyecto global de alcance multisectorial. Entre sus cálculos estiman que dentro de 10 años el mercado de productos de consumo alcance los 760 millones de dólares, el de productos sanitarios 460 millones o que, entre otras volumetrías, el 25% de sus edificios estén construidos con esta tecnología. Eso de forma directa. Indirectamente, mucho más.

El valor real

Fabricar a mayor velocidad, ahorrando dinero y atenuando mermas son motivos más que suficientes para adoptar esta tecnología. Pero el principal atractivo de la fabricación aditiva es su gran potencial transformador. Cambiar la filosofía clásica por una conducta digital. De fabricar en serie y de forma estándar después de largos estudios de desarrollo y diseño, a trabajar en tiempo real, escuchando y conociendo el mercado, el cliente, la demanda y el entorno. ¿Qué valor recibe alguien al satisfacer su necesidad en un espacio muy corto de tiempo? Análisis, diseño, prototipado y creación de elementos de forma dinámica para obtener progresos en escala.

La capacidad de replicar cualquier objeto, por muy compleja que sea su forma, hace que esta tecnología permita vulnerar fácilmente los derechos de autor de un producto. Si el valor que se identifica es exclusivamente fabricar a menor coste y mayor rapidez, mal. Pan para hoy y hambre para mañana. La adopción de la fabricación aditiva tiene que ir de la mano de planes de transformación digital que impacten en la renovación de la empresa. Las oportunidades están en el contexto generado en torno a la transformación tecnológica y no en el uso de una tecnología en particular.

La NASA ya no envía piezas al espacio cuando se rompe un componente. Utiliza tecnologías avanzadas de fabricación aditiva para producir allí mismo sus repuestos y seguir operando. Se aprovechan de información analítica para predecir cuándo se va a romper un componente, disponen de comunicaciones y acceso remoto para recibir los diseños de cualquier tipo de pieza a fabricar sin necesidad de tener documentación de cada uno de los componentes que hay en su nave o estación espacial y, finalmente, efectúan el cambio de forma preventiva para seguir con su rutina habitual. Existe valor en el ahorro de costes de envío y en el tiempo de recepción, por supuesto, pero eso no es lo más importante. El valor principal reside en evitar entorpecer otras tareas, demorar proyectos delicados o impedir poner en riesgo a la tripulación. En transformar la vieja operativa en una nueva manera de trabajar que permita mejorar sus procesos de forma singular.

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