El nuevo ecosistema de la utility de la información

utilities_iecisaBLOGJosé Luis García de la Iglesia, Grupo de Estrategia Sector Energía en Informática El Corte Inglés.

El modelo de negocio actual de la utility tradicional está en riesgo y se vislumbran nuevas oportunidades de negocio. La generación distribuida y el autoconsumo; la posible entrada de nuevos jugadores como los diferidores de la demanda y la de los gigantes digitales van a forjar el devenir de una industria estratégica para la existencia de nuestra sociedad.

A pesar de que los elementos disruptivos son grandes, la industria parte de una posición de ventaja y debe huir de sus fantasmas. La utility está empezando a entender que el cliente quiere desempeñar un papel activo en la gestión energética y que espera una transformación de la cadena de valor tradicional para dejar de ser un mero sujeto pasivo bajo un número de contrato.

Nuevos negocios que tengan en cuenta al cliente en el centro, la creación de nuevos productos y servicios, y los modelos eficientes de provisión de red en base a la información, van a cambiar la naturaleza misma de esta industria y pueden abrir espacios para la mejora de la rentabilidad.

El mundo de las utilities está plagado de nuevos y viejos retos que hacen de esta industria el caldo de cultivo perfecto para desarrollar nuevos y rentables negocios digitales.

Las energéticas llevan muchos años ofreciendo un servicio de calidad de forma eficiente, pero con una percepción a veces negativa por parte de la sociedad. Si bien el producto que nos ofrecen no es un bien “deseado” (quizás ese sea uno de los motivos de esa percepción), ¿alguien se imagina nuestra sociedad sin un servicio fiable de suministro eléctrico? ¿Cuántos días podríamos mantener nuestra forma de vida antes de sumirnos en el caos? ¿Sabríamos adaptar nuestra sociedad a depender sólo de los ciclos de luz solar?

La cadena de valor tradicional que hizo de esta industria uno de los pilares del progreso humano (generar y hacer llegar energía allí donde se precisa para satisfacer demandas pico) es, sin embargo, el fantasma que atenaza su propia existencia tal y como la conocemos. La fiabilidad del servicio de suministro y la capacidad de tarificar y facturar ya no son la carta de presentación única para el éxito.

La generación distribuida y el autoconsumo, entre otros factores, pueden hacer que esta industria, que requiere del uso intensivo de activos y de grandes inversiones, vea mermadas sus posibilidades de repercutir sus costes operativos entre los consumidores finales. El encarecimiento del servicio podría hacer que las energías renovables para autoconsumo sean una opción muy atractiva.

En el horizonte se sirven nuevas oportunidades que pasan por redefinir la naturaleza de la propia utility:

  • Suministrador de energía de último recurso.
  • Agente activo del Smart Grid como orquestador de la energía.
  • Plataforma digital de plataformas dentro del “Energy Sharing Economy” para integrar plataformas de pequeños productores.
  • Utility especializada en mercados de nicho.
  • Una combinación de algunas o de todas.

Si bien los elementos disruptivos a los que esta industria se enfrenta son grandes, la utility está en la mejor posición para convertirse en la Utility Digital de la Información (la Utility 3.0). La elección parece obvia: “si no lo hago yo, otros vendrán a hacerlo por mi”.

Integración en el ecosistema energético

La equiparación del marco regulatorio del autoconsumo en nuestro país al de otros países de nuestro entorno, así como una climatología favorable al uso de energías de fuentes renovables, va a fomentar la aparición del consumidor/productor cuyo objetivo es ser lo más independiente posible de la red. Este es un campo que ofrece oportunidades de nuevos negocios haciendo uso de la información y de modelos de provisión de red más óptimos donde la previsión de la oferta y de la demanda permitan desarrollar escenarios optimizados de eficiencia energética de modo que la sociedad y la utility se beneficien en su conjunto.

La utility ha de incrementar el valor aportado buscando nuevos servicios y productos que incrementen la rentabilidad del negocio. El dueño de los activos ya no es el prescriptor en el mercado. Por ello, se pueden abrir nuevos espacios de negocio que se apoyen en las capacidades tradicionales del negocio (billing, tarificación, etc.), para que entes que, a priori, no tienen esas capacidades (plataformas de pequeños productores, agregadores de valor, almacenadores de energía, etc.) entren a formar parte de un ecosistema que inevitablemente va a cambiar el que la utility pueda ser un agente del cambio y constituirse en una plataforma de plataformas.

Fomentar la coinnovación y la participación en el API Economy puede abrir las puertas a agregar un valor que a día de hoy no se percibe.

Imagen de marca

En nuestra sociedad existe la percepción generalizada de que el suministro de gas y electricidad son caros. Mientras esta percepción continue, el valor sólo puede aportarse a través de políticas de precios agresivas que bajen los beneficios en un marco tarifario todavía bastante regulado. Este marco tarifario y la probable entrada de jugadores peligrosos capaces de aportar valor con la información de consumo y tecnología hacen de la agregación de suministros una herramienta insuficiente para fomentar la lealtad del cliente y para crear una imagen de marca.

Para crear una imagen de marca hay que buscar la aportación de valor entregando lo que el cliente espera, y tangibilizando ese valor. Hay que abrir nuevos canales de interacción, evolucionando los contact centers tradicionales al mundo del autoservicio y la multicanalidad, al uso efectivo de técnicas de gamificación y de redes sociales. También incorporando instrumentos, como las pasarelas de pago multipropósito, acordes a los nuevos negocios que contribuyan a una experiencia de usuario alineada con una estrategia empresarial con el cliente en el centro.

Uso de la información disponible y nuevos modelos de datos

El despliegue de los nuevos contadores inteligentes está en su fase final. Ahora es el momento de agregar valor a través del conocimiento de los patrones consumo y de suministrar información que fomente credibilidad, autenticidad y transparencia:

  • Nuevos modelos de facturación horaria y flexible (posible desde octubre de 2015) que vayan más allá de la agregación de suministros.
  • Informar al cliente con consejos prácticos personalizados de eficiencia energética, alertas cuando se produzcan desviaciones significativas de los patrones habituales, etc.
  • Mejorar el servicio al cliente a través de la aportación de valor para evitar la guerra de precios.
  • Ofertas de nuevos productos y servicios orientados a la microgeneración y a la gestión energética inteligente de hogares y empresas.
  • Buscar eficiencias en las que se integre la operación y la información de previsión de la demanda que mejoren la rentabilidad.
  • Acortar los tiempos de parada de producción y extender la vida útil de los activos.

La información de los sistemas comerciales, y de los sistemas corporativos fueron construidos para dar robustez e integración a la utility transaccional, y por si mismos no pueden alimentar nuevos modelos de datos orientados a nuevos escenarios de negocio. La integración de la telemetría, con el internet de las cosas operacional y los dispositivos de eficiencia energética domésticos, la información de sensores de equipos industriales, y la incorporación de todo tipo de información geográfica y meteorológica van a provocar:

  • Una revolución en los sistemas de gestión de activos.
  • La integración de toda o parte de la cadena de valor para buscar la eficiencia.
  • La automatización de procesos e implementación de escenarios M2M bajo el concepto de Smart Grid que crearán escenarios de negocio, en función de la demanda horaria y los precios de las subastas energéticas.
  • Programas en tiempo real para diferir la demanda y patrones de consumo de empresas, personas y máquinas a través de incentivos y planes personalizados y adaptables.

La disrupción digital y la hiperconectividad van a hacer de este sector campo abonado para la innovación y para abrir nichos de mercado alrededor del mundo de la energía como son el mundo del Smart City y el Smart Grid, la incorporación del vehículo eléctrico al mundo de la movilidad urbana sostenible, donde nuevos modelos de negocio entren a formar parte del “Internet of Energy” y el “Energy Sharing Economy”.

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