¡A la hoguera con las redes sociales!

hoguera-redes-socialesMario Ortúñez Rubio, Community Manager en Informática El Corte Inglés

¿Puede darse el caso de un conflicto diplomático a través de las redes sociales? Finalizaba 2016 con esta noticia, un ministro de Pakistán contestaba en twitter a unas declaraciones de un ministro israelí, que posteriormente se demostró nunca habían tenido lugar. El propio ministro israelí desmentía la información también vía twitter. Es uno de los últimos bulos que han circulado por twitter últimamente. Y las consecuencias pudieron ser graves, pues fueron varias alarmas de seguridad mundial  las  que rápidamente saltaron. Y este episodio, con sus distintos grados de gravedad, no es aislado puesto que a través de esta red de microblogging y otras redes sociales son infinitos los bulos que nos llegan y los que seguirán llegando.

Tras este y otros muchos incidentes similares son muchas las voces que claman contra las redes sociales por ser fuente de difusión de falsas informaciones y mentiras con mayor o menor intención. ¡A la hoguera con las redes sociales! ¡Ya está! Si de esta manera nos cargamos la mentira, los rumores mal intencionados, las noticias falsas, la manipulación, etc. el precio no parece muy elevado, ¿no? Que de entre la capa gris que caiga en la Tierra, renazca un mundo de verdad en el que la mentira no tenga lugar. Parece bonito, pero no hace falta crear gabinetes de especialistas, ni hacer reflexiones muy profundas para advertir que la mentira no es inherente a las redes sociales. Esta frase a lo mejor os suena: “No darás falsos testimonios”. Aparece en el Catecismo de la Iglesia Católica y mucho antes en dos libros: Éxodo y Deuteronomio. ¡Vamos, que viene de lejos! y, por lo que vemos, ya por aquel entonces había algunos que contaban sus mentirijillas.

¿Eliminamos las redes, sí o no?

A lo que nos han llevado las redes sociales o lo que posibilitan es lo que hasta la saciedad se ha llamado la democratización u horizontalidad de la información. Y no voy a profundizar en un concepto que ya entendemos de sobra. Las redes sociales nos permiten publicar, generar nuestro propio contenido y al mismo tiempo compartir y viralizar el contenido de terceros. Aquí sí quiero pararme un poco más y siempre pensando en el caso de noticias falsas. Este contenido que generamos o del que nos hacemos eco, unas veces lo hacemos con intención de ayudar y otras, con intencionalidad manifiesta, nos convertimos en generadores y difusores de bulos o mentiras. Con las redes sociales ocurre que las repercusiones de nuestros actos son mayores, puesto que a sólo un clic de distancia llegamos a cualquier rincón del planeta y a cualquiera de sus miles de millones de habitantes.

En el primero de los casos, cuando generamos o compartimos bulos sin intención, nuestra es la responsabilidad de intentar bucear en las fuentes, de asegurarnos, de seguir consejos que perfiles públicos, como el de la Policía, nos avisan insistentemente que tengamos cuidado con lo que publicamos, que no difundamos contenido del que desconocemos la fiabilidad de la fuente, etc. Otras veces nos engaña la credibilidad que le damos a una fuente y que nos hace pensar que ya ellos han hecho el ejercicio de asegurarse la veracidad de la información.

En el segundo de los casos que hablaba, si existe intencionalidad de mentir, poco o nada podemos hacer. La mentira forma parte de la condición humana y se usa desde que el hombre es hombre y siempre hay un objetivo por detrás que convierte a la mentira en un vehículo con el que alcanzar el objetivo final.

¿Qué hacemos entonces?

Parece difícil que las propias redes puedan implementar un filtro de la verdad, pese a que para este año se espera que la inteligencia artificial despunte. ¡Quién sabe!, quizás tecnologías como la de Watson, con el tiempo, terminen detectando qué es y qué no es cierto y sean capaces de vetar aquellas que no lo sean. Muy interesante iniciativa la de Facebook, que acaba de anunciar su apuesta por el contenido periodístico de calidad (entendiendo por contenido de calidad aquel que destierra la noticia falsa en una lucha contra la manipulación).

Matar a las redes sociales, cargar en ellas toda la responsabilidad y acusarlas de ser una especie de agentes del demonio, no parece que sea ni la más hábil, ni la más sosegada de las soluciones. Dejémoslas que sigan su camino, su propio recorrido, que cada uno encuentre en ellas lo que desea y centrémonos en que la responsabilidad en unos casos y la culpa en otros está en el hombre, en su propia naturaleza.

La mentira programada, la que persigue un fin, la intencionada,… ¡a esta va a ser difícil encontrarla una solución! En muchos casos el cerco se estrecha y se la detecta, pero ni siempre es fácil ni siempre posible.

La otra tampoco lo va a ser, pero hay un camino que pasa por la educación digital. Tenemos que aprender a que no todo lo que aparece en las redes es cierto (por más que pueda viralizarse), como cuando no existían tampoco era cierto todo lo que la gente nos contaba, ni todo lo que leíamos en un libro o de lo que nos informaban los medios de comunicación. Tenemos que aprender que hay fuentes fiables y otras que, por lo menos, merecen un atisbo de desconfianza y en estas tenemos que aprender a rastrear, a bucear, a contrastar, a asegurarnos de que aquello a lo que le vamos a hacer clic y publicar o compartir es cierto. Esto llevaría a otra reflexión y a otro post y es que también deberíamos reaprender a ocupar parte de nuestro tiempo en pensar lo que queremos hacer y cómo lo queremos hacer, a dejar de intentar ser los primeros, los más rápidos en apretar el clic del ratón, para así llevarnos unos honores fatuos.

Por tanto, dejemos de demonizar a unas redes que no son culpables del uso que hagamos de ellas. No las convirtamos en una nueva herejía, que deban arder en plaza pública, ni nosotros en los nuevos inquisidores. Las redes sociales bien utilizadas son de gran utilidad para todos nosotros sea lo que sea que cada uno busque en ellas, bien a nivel personal o de empresa.

Un pensamiento en “¡A la hoguera con las redes sociales!

  1. Pingback: ¡A la hoguera con las redes sociales! – informatic68

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s