¿Sueñan los androides con el Affective Computing?

affective-computingMario Ortúñez Rubio, Community Manager en Informática El Corte Inglés

La primera vez que vi la película “Blade Runner” (1982) he de reconocer que me encantó. Me dejé transportar por su banda sonora a un mundo envuelto por una bruma mezcla de futurismo, decadencia y estética de cine negro -posteriormente supe que tenía un nombre, cyberpunk, que no me encajaba del todo- y acompañado en todo momento por una atractiva y misteriosa Sean Young o por los enigmáticos y profundos ojos azules de Rutger Hauer, y me cautivó un futuro en el que el hombre había alcanzado un avance tecnológico impensable en esa época con los llamados replicantes. En la actualidad, sin embargo, es una posibilidad que ya no sólo es que no parezca realizable, sino que nos mira directamente a los ojos, cara a cara. Con los avances en robótica y en inteligencia artificial y en su continua evolución se hace aún más posible el concepto de Affective Computing.

¿Qué es el Affective Computing? ¿Es posible que llegue a condicionarnos en nuestra actividad? ¿Que lo implantemos, por ejemplo, en nuestras estrategias de marketing?

El Affective Computing es la interacción entre hombres y máquinas, mediante la cual las máquinas detectan las emociones humanas para responder ante ellas de una u otra manera. ¿Cómo? Mediante reconocimiento biométrico, por ejemplo, pero también por el tono de voz con el que nos expresamos, nuestra postura o temperatura corporal o por nuestro ritmo y frecuencia cardiaca. Todos estos datos la máquina los recoge con sensores, cámaras o micrófonos y en función de los algoritmos con los que esté programada, es capaz de procesarlos, interpretarlos y ofrecernos respuestas o soluciones acordes a las emociones transmitidas.

Las aplicaciones que podría tener el Affective Computing abarcan a todos aquellos procesos en los que hay actividad humana, tanto profesional como personal. Algunas ya las estamos leyendo últimamente y están relacionadas con los coches autónomos; sistemas de abordo capaces de detectar que una persona se está quedando dormida al volante; relojes inteligentes que nos advierten de que no hemos descansado lo suficiente o realizada la actividad deportiva necesaria, etc.; pero podría ir más allá, personas que viven solas y que podrían tener un “compañero” de piso capaz de detectar una anomalía y dar una señal de alerta; “animadores” hoteleros capaces de detectar alguna necesidad del turista y ofrecer alguno de los múltiples servicios  hoteleros de distracción encaminados a una perfecta experiencia de usuario del cliente; o un asistente de aula capaz de detectar por reconocimiento biométrico si nos estamos enterando de lo que el profesor nos explica o si nos aburre, etc. A cada uno de nosotros se nos pueden venir a la cabeza varios ejemplos en los que tiene o puede tener cabida… ¡y sacaríamos unos cuantos más!

A su vez, las combinaciones con IoT o M2M darían lugar prácticamente a un abanico de posibilidades imparables que haría que el Affective Computing tuviera su espacio reservado para los planes de marketing de numerosas compañías. Campañas en tiendas personalizadas para cada cliente en función del estado de ánimo detectado, o de su temperatura corporal, etc., que pueden aparecer mediante alertas en cualquiera de nuestros dispositivos móviles.

Permitidme que vuelva a Blade Runner y a los replicantes, máquinas de aspecto humano capaces de comportarse como ellos, mantener una conversación, realizar trabajos duros y peligrosos, pero carentes de emociones humanas. Todo esto lo estamos viviendo ya y vemos ejemplos prácticamente a diario en telediarios, artículos, etc. Falta saber si habrá modelos tan perfectos como el Nexus-6 que deseen seguir viviendo más allá de los cuatro años para los que están programados, de ser capaces de sentir emociones, de querer seguir viviendo.

La robótica está evolucionando mediante la inteligencia artificial y no sé cuáles serán las capacidades de las máquinas, si conseguirán aprender a su vez de las emociones percibidas hasta llegar a imitarlas y hacerlas suyas.  Empiezo a creer que todo es posible y que, a lo mejor, sus recuerdos “ya no se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”. Por cierto para otoño de este año está previsto el estreno de “Blade Runner 2049”, una secuela de la primera con 30 años de diferencia en la trama de la acción, pero de 35 en tiempo real; de un tiempo en el que hablar de robots o replicantes y de Affective Computing era hablar de ciencia ficción hasta hoy, en el que ya nada nos parece descabellado. Lástima que ya no contaremos con la espectacular música de Vangelis, ni con Sean Young o Rutger Hauer.

Un pensamiento en “¿Sueñan los androides con el Affective Computing?

  1. Pingback: ¿Sueñan los androides con el Affective Computing? – informatic68

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s